La persecución contra la Iglesia Católica en Nicaragua se hizo sentir en esta Semana Santa 2024, fechas en las que, las más simples tradiciones como una procesión, fueron prohibidas por el Gobierno de Daniel Ortega.

Cuatro mil policías fueron desplegados en los alrededores de los templos para “evitar” que se hicieran actividades religiosas en las calles. Mientras tanto, el mandatario promueve eventos bajo la figura de “tradiciones populares” a través del Instituto de Turismo, la Policía y las alcaldías municipales.

Unas 400 parroquias del país recibieron notificaciones policiales donde se les prohíbe salir a las calles con las tradicionales procesiones religiosas de la Semana Mayor.

De acuerdo con la abogada Martha Patricia Molina, consultada por Infobae, cuatro mil 800 actividades religiosas que se solían hacer en las calles de pueblos y ciudades no se celebraron este año, y algunas parroquias decidieron hacer sus celebraciones dentro o alrededor de las iglesias en medio de la represión.

La investigadora dice que las notificaciones policiales que reciben los sacerdotes no explican las razones de las prohibiciones y se limitan a expresar la “no autorización” para los eventos en la forma que tradicionalmente se realizaban.

El pasado Domingo de Ramos se registró un incremento de la vigilancia policial y paramilitar en los templos. “Por los menos había dos policías en cada iglesia y, en algunas iglesias llegaron varias patrullas con agentes de Operaciones Especiales”, afirma Molina.

Los funcionarios buscan intimidar a los feligreses con su presencia y la toma de fotografías, dice.

El periodista Miguel Mendoza reportó en su cuenta de X que la policía de Nicaragua capturó a cuatro jóvenes que se habían disfrazado de judíos para visitar las casas aledañas, como parte de las tradiciones de Semana Santa”. Mendoza afirmó que la captura se produjo con lujo de violencia y hasta este viernes los jóvenes no habían sido liberados.

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