La pobre Valera, la sucia, la descuidada, la desordenada, el mercado persa venezolano, la anarquizada, la de los zamuros, así definen los habitantes y visitantes a la ciudad de las Siete Colinas, afirmando que no ha existido ni un solo burgomaestre durante los últimos 25 años al menos que le hayan podido poner el cascabel al gato.

Los primeros esfuerzos como la creación del Mercado de La Paz, llamado también Ciudad Bendita, solo sirvió para albergar a los vendedores de verduras que se encontraban en las calles de la ciudad y para algunos buhoneros de mercancía seca de la época. Sin embargo como en tiempo de elecciones todo se vale, se ha permitido ahora que en cualquier lugar se instale un puesto de comida rápida, un vendedor de verduras u otro informal.

Lo que si es cierto, es que ya por la mayoría de las avenidas Bolívar 5,6,9,10,11,12, así como las calles 4,5,6,7,8,9,10,11,12 y 13 no se pueda transitar, por los vendedores informales, ahora los comerciantes formales, sobre todo los vendedores de repuestos y talleres de reparaciones de motos invaden las aceras y parte de las calles para promoción o reparación de estos vehículos.

«El gobierno de turno no da repuesta para mantener la ciudad bonita, la economía informal la tomo y no hay control de nada, esta toda llena de basura por todos lados, como verduras dañadas, tiradas en las aceras, mientras que, la gente se muere de hambre. Señor gobernador por favor queremos la ciudad despejada y limpia sin buhoneros ya que no hay por donde transitar o caminar», reclama un valerano quien no se identificó.

A simple vista esa es la condición en que se encuentra la ciudad, se reconoce el esfuerzo de embellecimiento de la ciudad por parte de las autoridades regionales y municipales, pero estos se limitan a sitios de esparcimiento, mientras la Valera con la que siempre se ha soñado se pierde en un mar de anarquía y desorden.

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