Visitamos Carvajal , la tierra de la Cocuisa y la artesanía forjada de las mano de hombres y mujeres de gran valor humano. Así no lo ven desde hace mucho tiempo sus gobernantes, solo usan los valores  y capacidades de sus habitantes, para fines personales, grupales. Basta solo recorrer sus calles y sectores populares, para corroborarlo. 

Desde la ciudad de Valera, dos accesos importantes que permiten la movilidad de un porcentaje muy alto de quienes habitan y es su sitio de habitación, unos por ser de ésta comarca trujillana autóctonos y otros al tenerla como ciudad dormitorio y o satélite, de familias profesionales, empresarios, estudiantes entre otros. 

Ambos accesos, Sector Bajada del Río, Arboleda y la tercera, vía Pie de Sabana – Turagual , tienen dificultades, producto de la desinversion y planificación nula. Derrumbes, sin alumbrado público, vertederos de basura, fallas de borde, que solo reciben «paños calientes» y dónde «el progreso no llega».

Un aspecto de gran sensibilidad, es el tema del agua potable igual que su vecino Valera. En las últimas semanas, Valera mejora en varios lugares, aún en Carvajal sus habitantes padecen de la escacez del vital líquido. Otro aspecto muy preocupante, lo constituyen el alambrado público y el abandono en zonas rurales cómo San Génaro, La Cabecera, Jiménez entre otros; los servicios de electricidad son pésimos, hoy existen zonas sin servicio eléctrico desde hace varias semanas, sin transformadores, denuncian sus habitantes.

Cementerio Municipal, dónde descansan los seres queridos de los carvajalenses,  convertido en potreros y refugio de los «amigos de lo ajeno» Pintura y más pintura y sin un proyecto de modernización y mejor prestación de servicio, por parte de la Alcaldía de éste territorio de Estovacuy.

Aeropuerto Antonio Nicolás Briceño: que haría el «Diablo Briceño» paisano de reconocidos  laureles en la lucha de la Independencia en Venezuela;  a quiénes mancillan su nombre, en detrimento de un pueblo que ha sido burlado.

El principal aeródromo de Trujillo visionado para traer progreso y desarrollo, desde hace varios años, convertido en una zona impenetrable, para los civiles, para el comercio legal, turismo, movilidad, accesibilidad, servicios, intercambios comerciales y culturales, por solo enumerar los beneficios colectivos, que se desprendería de una sana y bien direccionada política aeroportuaria.

El comercio legal, la academia y el colectivo de este bello municipio, deben ser partícipes de un cambio, que conduzca a Carvajal hacia el progreso.

Redacción: Félix Maldonado

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