Especial: Ciudad bicenteneria

Valeranos en el exterior: “No hay un día que no recuerde a mi ciudad”

Redacción por 
Heberth Ruiz
 el 
Vie, 14 Feb | 2020
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Dejar Valera no fue una decisión fácil para muchos. La ciudad donde vivieron las mejores experiencias de vida, solo queda en el recuerdo y, en algunas fotos que conservan en lugar de su habitación de otro país o almacenada en su dispositivo móvil.

Más de 4 millones de venezolanos han salido del país desde que se agudizó la crisis. En los viajes han salidos trujillanos de todos los municipios de este estado, especialmente valeranos.

Otros en cambio, pudieron emigrar hace más de 6 años en busca de mejorar su calidad de vida, mucho antes de la crisis. Pero cualquiera sea el caso hay algo en común: añoran a la ciudad de las siete colinas.

“Sé que Valera es cuestión de construcciones e innovaciones no ha cambiado mucho desde los 10 años que tengo fuera de la ciudad. Pero, hay algo que me entristece es que la vida social de la gente allá sí ha cambiado. Yo puedo irme y encontrarme con los mismos sitios, pero no con las mismas personas”, lamentó Roberto Esposito, valerano que migró a España hace una década.

Sentarse a las afueras de las casas para conversar entre vecinos y amigos al final de cada tarde, es una tradición que maneja la mayoría de los valeranos. Diego Uzcátegui, quien vivió en el sector Las Acacias de Valera y ahora reside en Lima, Perú, es una de las costumbres que extraña.

“Después de un poco más de año y medio fuera de Valera tengo muchísimos recuerdos y momentos que extraño demasiado, el sentarme afuera de mi casa con mis panas de la cuadra, el reunirme casi todos los fines de semana con mis panas del liceo, de lo que lamentablemente quedan no más de tres o cuatro en Valera. Ir a la Puerta, a mi entrañable pueblo de Mendoza Fría, que es y será siempre mi sucursal del cielo”, expresó.

Para llegar al trabajo en Lima, Uzcátegui debe levantar a tempranas horas de la mañana y tomar varios buses, cosa que no hacía en Valera pues le quedaba cerca desde su casa el lugar de trabajo. “Extraño poder ir a todos lados a pie porque allá queda cerca, ahora en otras latitudes es algo imposible”, recuerda en medio de risas.

En los 200 años de Valera, Diego Uzcátegui resalta su orgullo por pertenecer a esta ciudad. “Anhelo con todas mis fuerzas que cada ciudadano que reside aún en mi ciudad natal, haga todo lo posible por mantener linda, por cuidarla, hacer que avance de manera cultural y respetuosa. Amor a Valera es mantenerla limpia, cuidarla y hacer que cada día se gane un punto más en cultura y educación. Siempre Valerano y donde sea que vaya lo mantendré: Te amo Valera”, reiteró.

RECUERDO DIARIO

La familia y las amistades es lo que mantiene fuerte emocionalmente a Juliet Medina, una joven de 26 años que vivió en Las Lomas, Valera, pero que ahora hace parte de la fría capital colombiana.

“Mi ciudad natal; no hay día que no la recuerde. A las pocas personas que he conocido estando aquí en Bogotá les he contado lo maravillosa que es Valera. Extraño caminar por sus calles y avenidas”, manifestó Medina, quien asegura estar orgullosa de tener una hija nacida en la ahora ciudad bicentenario.

Juliet, licenciada en Comunicación Social, laboró en Diario de Los Andes, lugar de trabajo que recuerda con mucha nostalgia. “Extraño a mis amigos de la universidad, a mis ex compañeros de trabajo del DLA, donde pasé experiencias inolvidables”, contó.

ESENCIA VALERANA

Para Sofía Osechas, quien residió en sector Bella Vista, Valera se caracterizaba por siempre tener algo que ofrecer. “Debemos rescatar nuestra esencia como valeranos y venezolanos que nos destaca. Siempre nos destacamos por ayudar a quien lo necesite, es parte de nuestros valores”, dijo.

La Valera de 27 años coincide con la mayoría de la población en rescatar y promover una ciudad más limpia. “Debemos sentir que tenemos ciudadanos de primera, que cuidamos de nuestro entorno y nuestra comunidad, con principios y siempre con ganas de ayudar al otro”, reiteró.

Osechas ahora vive en la ciudad de Miami, Estados Unidos, pero salir del país ke permitió darse cuenta que “mi pequeño hogar es maravilloso”.

“Aprendí a valorar la simplicidad de esa ciudad pequeña con clima caluroso. No poder estar rodeada de amigos y familiares es algo que me llena de nostalgia. Tengo maravillosos recuerdos de Valera y siempre espero volver a la ciudad que me vio crecer y formarme en lo que me he convertido hoy día”, expresó.

Valera llegará este 15 de febrero a sus 200 años con muchos de sus habitantes esparcidos por el mundo, sin embargo, ninguno de los que ha migrado olvida la ciudad que les vio nacer o criarse y, de alguna manera, esperar reencontrarse con sus seres queridos en la ciudad de las Siete Colinas.

 

¡Feliz 200 años, Valera!

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