Alternativas económicas durante la crisis (II)

Trujillanos compran en Cúcuta para protegerse de la inflación

Redacción por 
Giovana Matos ECS
 el 
Sáb, 01 Jun | 2019
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La economista Natalie Espinoza explicó porqué para el trujillano es más factible comprar productos de consumo masivo en la frontera colombo venezolana y resaltó que este fenómeno no afecta el comercio estadal.
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La crisis inflacionaria que atraviesa Venezuela ha ocasionado que los ciudadanos busquen alternativas de compra, una de ellas es adquirir productos de consumo masivo en Cúcuta, Colombia.

La economista trujillana, Natalie Espinoza, aseguró en una entrevista para este medio, que viajar hasta la frontera colombo-venezolana para comprar alimentos, medicamentos y otros productos, es un mecanismo de protección contra la inflación.

“Los trujillanos van hacia Cúcuta porque buscan protegerse de la inflación que nos afecta y quieren cuidar su economía. En Colombia no hay inflación y el precio de los bienes se mantiene más constante en el tiempo; aquí en Venezuela los precios se alteran a cada momento”, expresó Espinoza.

La especialista aseguró que las alternativas de compra no solo son de los consumidores, pues algunos comerciantes también han optado por invertir en productos colombianos para diversificarse, surtir sus negocios y estimular sus ingresos.

“Observamos en los negocios informales y formales la venta de productos extranjeros, con una gama de marcas desconocidas para nosotros, pero en las que encontramos alternativas de consumo porque los artículos nacionales tienen un costo sumamente alto”, indicó Espinoza.

CONSECUENCIAS LOCALES

Ante la baja oferta de productos nacionales por la caída de la producción, Espinoza señaló que “tenemos una recesión macabra y marcada”.

“No hay oferta estimulante, esto nos lleva a consumir productos traídos de afuera, lo cual no genera ninguna consecuencia grave en el comercio local. No lo afecta porque la producción es cada vez menor y en nuestro estado no hay competencia dentro del mercado”, resaltó la economista.

VALE LA PENA

Para Espinoza, el viaje a Cúcuta vale la pena aún con el gasto del viaje porque en dicha ciudad colombiana se consiguen mejores precios y variedad de productos. “Para mí, vale la pena reunir el dinero e ir a comprar comida afuera, aunque el viaje sea costoso y riesgoso”, aseveró.

En cuanto al riesgo que corren los trujillanos al viajar hasta la frontera, la economista opinó que “la gente ya no se estresa en viajar, es más estresante pasar días haciendo cola para surtir gasolina. Además, ese viaje sirve como una nueva oferta turística, que ahora también es una oferta de compra”, concluyó.

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