Trujillano durante sismo en Perú: "Abracé a mi hija y pedí a Dios no morir en país extranjero"

Redacción por 
Hebert Ruiz
 el 
Lun, 27 Mayo | 2019
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Los peruanos afirman saber responder y actuar ante un sismo, sin embargo para los venezolanos enfrentarse a este tipo de situaciones sin preparación e instrucción en resguardarse de estos eventos naturales, significa un reto más que se le suma ya a la carga de todo lo que representa ser un inmigrante en las naciones vecinas.
Fotografías por 
AFP

Durante el sismo ocurrido en la madrugada del domingo 26 de mayo al norte de Perú, un venezolano oriundo del estado Trujillo, quedó en shock ante los fuertes movimientos telúricos. "Inmediatamente abracé a mi hija de 7 años y pedí a Dios que no me dejara morir en un país extranjero", relató Carlos Maldonado de 33 años de edad.

Aunque el evento natural ocurrió en la selva del Perú, el pánico de la población se extendió hasta la capital del país, Lima, a más de 800 kilómetros de distancia del epicentro del terremoto.

Muchas personas atemorizadas salieron a las calles en pijama en medio de la noche y con lluvia.

Venezolanos en pánico

Los ciudadanos del Perú tienen cultura sísmica. Según sus residentes, regularmente se realizan simulacros para saber reaccionar y protegerse en este tipo de eventos. Al menos dos veces al año en los colegios ejecutan actividades que imitan una contingencia de este tipo y cada aula de clases tiene su botiquín de primeros auxilios.

"Hay niños que son brigadistas de cruz roja. En caso de sismo, ellos saben que deben agarrar su botiquín y salir del colegio", explicó Benimar Benegas, una trujillana que tiene un año viviendo en Perú y quien labora en una escuela de educación básica.

"Sentí que el edificio se iba a desplomar"

Benimar había llegado con su esposo Roberto de un concierto celebrado en Lima. La pareja se disponía a dormir en su apartamento, ubicado en el tercer piso de un edificio, cuando comenzaron a sentir que la cama se movía.

"Como aquí normalmente tiembla, abrí mis ojos y me quedé como siempre esperando que pasara, pero se fue haciendo más intenso y comenzaron a sonar fuerte las ventanas y el sonido era extraño; ahí si me asusté. Mi prima comenzó a gritar: ¡Beni, Roberth está temblando muy fuerte! Tratamos de mantener la calma y meternos debajo de los marcos de las puertas, pero en vista de que no pasaba abrimos la puerta y escuchamos a los vecinos diciendo: ¡Bajen todos!", contó Benegas.

La trujillana afirmó que mientras bajaba por las escaleras del edificio sintió como si toda la estructura cayera. "Por un momento sentí que todo a nuestro alrededor se iba a desplomar", dijo.

A pesar de que la trujillana intentó mantener la calma e imitar los procedimientos de resguardo de los peruanos, manifestó entrar en pánico. "Nosotros no estamos acostumbrados a eso. Anoche llegó un momento donde dije: Dios mío, Señor protégenos".

Adaptarse a los eventos

Mardiz Leal, quien residió por mucho tiempo en la ciudad de Valera, estado Trujillo y que ahora se encuentra en una provincia lejos de la capital peruana, resaltó que no se ha acostumbrado a los constantes sismos pero sí ha adquirido capacitación para enfrentarse a tales eventos.

"Siempre se nos dan sugerencias de qué hacer; es muy importante tener una mochila de emergencia. Una vez hubo un simulacro y participamos, así que ya teníamos idea de cuánto nos demoraba salir", reveló Leal.

La valerana dijo que los peruanos están preparados para resguardarse. "Algunos salen con sus mochilas y se ubican en los parques. Aquí cada dos calles hay un parque, porque es obligatorio. Así que todos se juntan allí", indicó.

Otra ciudadana del estado Trujillo que ahora reside en Perú, manifestó que tras suceder el temblor, no pudo dormir más. "Nos quedamos despiertos toda la noche por si ocurría otra replica, debíamos salir corriendo", contó Ana Lobatón.

El Coordinador de Defensa Civil de Perú, Ricardo Seijas, detalló a la prensa local que luego de seis horas de monitoreo se reportaron un muerto y 18 heridos, siete de ellos en Ecuador; 51 familias damnificadas, 53 viviendas inhabitables y cinco colegios afectadas.

El epicentro del sismo, de magnitud 8, según el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Instituto Geofísico del Perú (IGP), se produjo a las 2:41 locales, unos 70 kilómetros al sureste de Lagunas, en el norte de Perú, a 110 km de profundidad, según la primera fuente, y a 141 km de acuerdo con la segunda.

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