Rememorando la vida de José Gregorio Hernández

Redacción por 
Solangel González
 el 
Vie, 23 Oct | 2020
Comparte »
¿Te gusta?

A pocos días de conmemorarse el natalicio del trujillano José Gregorio Hernández, Diario El Tiempo te invita a hacer un recorrido por los grandes momentos del Beato, un hombre que despierta el orgullo en una nación que clama paz y esperanza, el Siervo de Dios,  que es enaltecido en la idiosincrasia venezolana como el médico santo y milagroso. Hoy conoceremos parte de su historia y la importancia que reviste la ciencia, la fe y la religión católica en su vida.

Su vida

El doctor José Gregorio Hernández nació el 26 de octubre de 1864 en  la querida comunidad de Isnotú, Estado Trujillo. Primer hijo de Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla, quienes después tuvieron cinco hijos más.

El venerable creció en un hogar cristiano y de arraigada fe católica, por lo que, desde sus primeros años la devoción por la Iglesia estuvo presente.

A los 13 años, le comunicó a su padre que deseaba ir a Caracas para estudiar derecho, sin embargo, tras largas pláticas, su padre lo convenció de dedicarse a la medicina, por lo que al terminar el bachillerato en filosofía, con las calificaciones más altas, se mudó a Caracas a los 17 años,  para comenzar  en la UCV en el año1881 y así graduarse en la carrera de medicina.

En la Universidad Central de Venezuela presentó su tesis “La doctrina de Laennec y La Fiebre Tifoidea en Caracas”, ambos relacionados con enfermedades bacterianas, campo en el cual centró su profesión médica.

Después de culminar la carrera de medicina en Caracas, se traslada a Isnotú para cumplir con su pasantía de medicina rural,  pero recibe la noticia de que fue becado para cursar en París, estudios de Microscopía, Bacteriología, Histología y Fisiología Experimental y decide viajar de inmediato.

En Paris es donde perfecciona algunas técnicas científicas, y de esta manera pudo contribuir para que Venezuela se modernizara en el área médica. Se conoce que para 1889 se encontraba estudiando en el laboratorio de histología de Mathias Duval en esta ciudad.

Vuelve a Venezuela en 1891 y funda el Instituto de Medicina Experimental, el Laboratorio del Hospital Vargas y varias cátedras de Medicina, entre ellas Histología Normal y Patológica; Fisiología Experimental y Bacteriología.

Este fue un hecho memorable, ya que, fue la primera que se fundó en América, impulsando la renovación y el progreso de la ciencia venezolana. Además, que para entonces perfeccionó el uso del microscopio.

Luego, en 1904 ingresa como Individuo de Número a la Academia Nacional de Medicina como uno de sus Fundadores, Sillón XXVIII. Fue uno de sus 35 primeros Miembros.

Su devoción

- No sólo fue un gran investigador y un prodigioso médico, sino un gran devoto. En su historia siempre ha destacado esta devoción con la que atendía a sus pacientes.

- Era un hombre humanitario y caritativo, por lo que era muy fácil para él  sentir empatía por las personas que atendía. Se conocen sobre ocasiones en las que no cobraba las consultas a sus pacientes de bajos recursos y hasta les compraba medicamentos.

- Nunca dejó de atender pacientes y de velar por la salud de las personas a su cargo. Labor que continuó literalmente hasta el último día de su vida.

Su muerte

El 29 de junio de 1919 fallece José Gregorio Hernández en Caracas, luego de un trágico accidente.

De acuerdo con la historia, se afirma que él se levantó temprano, fue a la misa y luego pasó a chequear algunos enfermos de la parroquia. Durante el mediodía en la parroquia La Pastora, el “Médico de los pobres” fue impactado por un auto marca Hudson conducido por el caraqueño Fernando Bustamante Morales, mecánico y vecino de la zona.

El conductor, junto a un acompañante, lo trasladaron al Hospital Vargas. Sin embargo, José Gregorio Hernández falleció después de llegar al centro asistencial  debió a un traumatismo de cráneo en la región parietal izquierda con fatal irradiación hacia la base.

Luego, se realizaron honras en la Catedral, donde el Arzobispo presidió los solemnes oficios de Deán y Cabildo, para que luego fuera trasladado al cementerio en hombros por los ciudadanos del pueblo, los cuales aclamaron en un unísono grito “El Dr. Hernández es nuestro”

Un detalle interesante es que, la madre del conductor del vehículo había sido paciente de José Gregorio, al igual que sus hermanas, las cuales habían sido curadas de lepra por él. 

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si eres un visitante humano o no y para evitar el envío automático de spam.