Pierde el Real Madrid

Redacción por 
MARCA
 el 
Dom, 20 Oct | 2019
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La noche es la promesa de un nuevo día. Esta frase, que podría estar impresa en serie en cualquier estantería de tazas cuquis o en un libro de esos tan de moda en los que una única frase mancha una página entera, se le podría haber aplicado a un buen puñado de jugadores del Real Madrid en Mallorca. La noche de Son Moix, como oportunidad de renacer, de reivindicación.

Pero el pitazo final fue como el encendido de luces en una discoteca. Todos se miraron desconcertados y sabiendo que habían perdido una ocasión. Jovic, Isco, James, Odriozola o Vinícius tenían un billete hacia un futuro mejor. O, al menos, hacia un futuro en el césped. Pero ninguno aprovechó el partido para dejarle un mensaje a Zidane en la bandeja de entrada reclamando más responsabilidad. Todo lo contrario.

Después de dos semanas entrenando en Valdebebas, poniéndose a tono junto a Zidane, Isco no aprovechó la tremenda oportunidad que le brindaba Son Moix. Prácticamente tenía el bastón de mando del Real Madrid, un Real Madrid muy ofensivo en el que podía jugar como más le gusta, bajando a ayudar a Casemiro a iniciar la jugada y proveyendo de balones a los atacantes. Pero a pesar de sus esfuerzos, estuvo muy desacertado y el equipo lo sufrió.

El colombiano pulsó el pause antes las fechas internacionales de la mejor manera. Con gol, con el Bernabéu rendido y con esperanzas renovadas. Dos semanas después, con plan específico para recuperarse de sus molestias incluido, retomaba el relato en Mallorca. Pero la arena que ralentizó el balón se convirtió en movediza bajo sus botas. Se embarró, falló pases y no fue la linterna que necesitaba el Madrid en el apagón general de Son Moix.

Sin balones que rematar, Jovic intentó alejarse del área para tocar algún balón. Pero intervino poco y fuera de su área de influencia. Desaparecido, perdió una oportunidad más y sigue dejando la misma sensación tras de sí. Muy poca participación, menos remate y sin gol.

La temporada de Odriozola no está siendo para enmarcar, precisamente. En Mallorca volvió a emborronar su CV con una acción defensiva pasiva en el gol de Lago Junior y una entrada temeraria en la que dejó a su equipo con diez en pleno intento de remontada.

La puntería lleva por el camino de la amargura a Vinícius. Está empezando a hacer bien muchas cosas. Dribla, encara, se asocia bien... pero llega al área y se le cae el telón encima. Sus decisiones en el epicentro del gol son escandalosamente malas, tanto los remates a puerta como los intentos de último pase. En pleno crecimiento y con la titularidad ofrecida por Zidane, la noche de Son Moix se le presentaba como una oportunidad de sentirse importante y de mantenerse en el once. Pero la desaprovechó.

El único que pudo mirar por la ventanilla del avión pensando que sale de Baleares mejor de lo que aterrizó fue Militao, que volvió a cuajar un buen encuentro y ya se postula para esa plaza dual de titular-suplente en la que no sorprendería que entrase en el once de forma habitual.

Pero ninguno de sus compañeros se contagió. El tren pasó por el andén y a alguno le pilló echando una cabezada. Cuando el pitido de abandono de estación le despertó, su billete ya no tenía validez.

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