Marcha en contra de migrantes venezolanos se vivió este sábado en Chile

Redacción por 
 el 
Dom, 26 Sep | 2021
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Unas tres mil personas marcharon este sábado contra la migración indocumentada en la ciudad de Iquique, norte de Chile, un día después del violento desalojo de una plaza donde numerosas personas, en su gran mayoría venezolanos con niños, dormían en carpas.

En un clima de abierto rechazo al inmigrante venezolano, los manifestantes cantaron un himno de la ciudad y alzaron banderas chilenas, así como la Whiphala, un pabellón colorido de pueblos originarios andinos.

También cantaron y pusieron en pancartas lemas como: “No más Inmigracion ilegal” y “Chile es una república que se respeta”.

Desde la Plaza Prat, en el casco histórico de Iquique, los manifestantes continuaron unas 10 cuadras hacia la playa sobre el Pacífico, donde los carabineros tuvieron que controlar escaramuzas aisladas provocadas por residentes chilenos que se acercaron a agredir a venezolanos en situación de calle.

Otros manifestantes radicales se dirigieron a un pequeño campamento de migrantes venezolanos -que no estaban en el lugar- y quemaron en una barricada sus pocas pertenencias: carpas, colchones, bolsos, cobijas, juguetes.

“Yo soy nacido, criado y malcriado en Iquique y siempre he vivido en esta zona del norte y esto que estamos viviendo es terrible, porque el problema es que en Venezuela han abierto sus cárceles y parte de esa gente ha llegado a Chile”, dijo a la AFP Veliz Rifo, un agricultor de 48 años de La Tirana, un pueblo en una suerte de oasis en el desierto 72 km al este de Iquique, al hacerse eco de un rumor falso.

“Lo peor es que este gobierno de Chile ha dejado que esto crezca y los que han llegado no son refugiados políticos ni inmigrantes que aportan con su trabajo, aquí han llegado muchos delincuentes”, agregó al lamentar, como muchos de los manifestantes, el aumento de los asentamientos que levantan inmigrantes con casas de cartón y hojalata en las afueras de este puerto a casi 2.000 km de Santiago.

Otros manifestantes pedían a los más violentos que respetaran la acción pacífica, mientras en los restaurantes del casco histórico los meseros venezolanos y comensales chilenos veían desde lejos algo que calificaron como “triste”.

“Ni todos los venezolanos roban, ni todos los chilenos nos odian”, reían en una mesa del Café Francesco de la Plaza Prat.

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