La cuarentena ha comprometido la salud mental de los más jóvenes en Venezuela

Redacción por 
 el 
Mié, 05 Ago | 2020
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Casi cinco meses han pasado desde que se decretó la cuarentena nacional en todo el territorio venezolano, esto obligó al confinamiento de los ciudadanos, pero en especial de los niños, niñas y adolescentes, quienes vieron como su dinámica se paralizó y por ahora no da luces de volver a la normalidad.

Esta situación ha afectado principales a los más jóvenes del hogar, así lo refleja el más reciente informe sobre las “Estadísticas semestrales del servicio de atención psicológica de Cecodap”, que refleja un incremento en la demanda atención psicosocial durante este período de confinamiento.

El mayor motivo de consulta durante este período fueron las alteraciones del estado de ánimo, que ha presentado un exponencial incremento desde el mes de abril, cuando se cumplió el primer mes de cuarentena.

Dentro de las alteraciones del estado de ánimo están la ansiedad y la depresión, que representaron durante los primeros seis meses del 2020 un 31% de los motivos de consulta en esta organización.

De acuerdo a lo señalado por el psicólogo y coordinador de Cecodap, Abel Saraiba, estas cifras reflejan que al menos tres de cada 10 solicitantes acuden por algún tipo de alteración, debido al gran impacto emocional que ha significado todos estos meses de confinamiento para los niños, niñas y adolescentes en un contexto de emergencia humanitaria compleja como la que se vive en Venezuela, acompañado ahora de una pandemia, que en conjunto han generado un mayor deterior de las condiciones de vida.

Explicó que para febrero este motivo de consulta solo representaba un 9% del total de pacientes, situación que alegó se agrava aún más tenencia de un Estado que no se ocupa de atender la salud mental de los niños, niñas y adolescente.

A esto se le suma la falta de internet, más reciente la ausencia de la televisión, y la imposibilidad de compartir con su compañeros o habituales amigos.

De este 31% de niños, niñas y adolescentes que asistieron a la consulta psicológica de Cecodap en busca de atención por presentar alteraciones del estado de ánimo, al menos un 20%, han presentado ideación suicida, lo que se pudiese traducir en que de cada 100 niños consultados al menos siete presentan alteraciones que ponen en riesgo su vida.

Las madres son las primeras en buscar ayuda

Abel Sarabia coordinador de Cecodap, explicó que los principales adultos en buscar atención son las madres, quienes recurren a este servicio para sus hijos o para conflictos que sientan necesitan la intervención de alguien más. Esto muy a pesar de los prejuicios que existen alrededor de la salud mental en el país, en los últimos meses ha subido la necesidad de ser escuchados.

El 24% de los pacientes son adolescentes, el 52% son niños y el otro 24% son adultos, generalmente madres o docentes.

El segundo motivo de consultas son los conflictos familiares que abarcan el uso del castigo físico con un 17%, el comportamiento disruptivo en el hogar (que representa un alto nivel de actividad, conducta desafiante) que representan un 9% y la niñez dejada atrás con un 8%, recordemos que este último casos es que de aquellos niños, niñas y adolescentes que se han quedado en casa a cargo de un tercero, en muchos casos de las abuelas, mientras sus padres se vieron en la obligación de salir del país en busca de mejores condiciones de vida.

Desde Cecodap explicaron que en este momento la salud mental de los niños, niñas y adolescentes se encuentra gravemente comprometida, y no hay condiciones del sistema de salud para atender el impacto emocional que ha generado la cuarentena entre los más pequeños.

Asimismo, la salud mental no ha sido priorizada dentro de la respuesta a la pandemia en Venezuela y en especial la de los adolescentes, que son extremadamente vulnerables a las alteraciones de salud mental.

Es por ello que desde esta organización recomienda al Estado tomar como prioridad la salud mental de los niños, niñas y adolescentes, brindar apoya a las familias, en especial a los afectados por la niñez dejada atrás.

Fortalecer la capacidad del sistema de protección para la prevención de la violencia y desarrollar políticas publica en materia de salud mental, esto último como reclamo ante la falta de centro de atención psicológica y psiquiátrica en el país que estén funcionando actualmente y que brinden servicio de calidad a los niños, niñas y adolescentes.

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