¡La crisis! La gran amenaza de los negocios de comida preparada

Redacción por 
 el 
Mié, 13 Ene | 2021
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La crisis general que atraviesa el país, aunado a los métodos de confinamiento y las semanas de cuarentena radical, se han convertido en la gran amenaza con la que deben lidiar los negocios que expenden comida preparada.  La escasez de gas, agua, gasolina, efectivo, más el constante vaivén del dólar, inciden directamente en los precios de alimentos que se disparan de un día a otro, así como la abrupta baja de la clientela que se agudiza con las medidas que deben tomar para evitar los contagios del Covid-19, son factores que han golpeado la operatividad de estas empresas. Algunos han tenido que cerrar sus puertas, mientras que otros se mantienen trabajando como puedan solo para mantenerse abiertos, sin ganancias.

Desde hace más de un año, los propietarios de estos negocios llevan lidiando con la falta del servicio de gas, mientras que la pandemia los tiene entre la espada y la pared, pues fueron muchos los meses en los que tuvieron sus santamarías abajo, dejando de generar ingresos y cuando logran recuperar un poco de actividad el pasado diciembre, se encuentran este 2021 con las misma dificultades del año anterior.

El servicio delivery no termina de ser una opción para quien compra ya que el producto se le encarece debido al ajuste en el precio por el envase y el transporte que debe cancelar, mientras que la modalidad del “para llevar” igualmente se le debe aumentar el envase donde debe transportar su comida.

Marcos Nuñez, propietario de un local de comida en el centro de Valera,  afirma que la poca clientela lo tiene con la cabuya al cuello porque las ganancias son mínimas frente al alto precio de los insumos que suben todos los días y a cuyo gasto se suman los servicios que como el gas lo debe adquirir en dólares, como también la gasolina porque no se tiene el tiempo para hacer las largas colas en las estaciones de servicio

Afirma que vendiendo las empanadas a precios competitivos, siempre será una opción económica para una persona que no puede comerse el menú en su local.

Muchos de los propietarios de restaurantes y puestos de comida rápida aseguran que el golpe más fuerte lo vienen recibiendo desde la pandemia, más la hiperinflación, por lo que se han visto obligados a dolarizar el servicio para poder volver a comprar sus insumos al agotárseles  la existencia.

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