Sobre la tierra de Uno

Ignacio Cegarra: Patriarca forjador de trujillanidad y trujillanía

Redacción por 
Jorge Briceño Carmona
 el 
Dom, 19 Sep | 2021
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A mis cordiales amigos Josefa, Ignacio, Reina y José Luis Cegarra Sosa
Fotografías por 
Cortesia
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La ciudad de Trujillo y en especial el populoso conglomerado de Calle Arriba, ubicado en el corazón de la urbe del Castán, han contado con la fortuna de albergar a grandes personajes que son  referencias inequívocas como propulsores de tradición y de identidad por lo que merecen un puesto digno en la historiografía local, esto es, su permanencia en la cotidianidad de los pueblos, en el relato de la vida de los pueblos, a partir de la necesidad de construir conciencia histórica  tal como lo planteara nuestro gran  Mario Briceño Iragorry.

Entre estos personajes que han robustecido nuestra  historia local, descolla sin duda,  Ignacio Cegarra, nuestro querido y recordado “chueco Ignacio”, hombre probo, folklorista de acendrado apego a las cosas más sencillas que dieron relevancia al sentir de nuestro terruño, a sus costumbres, a su gentilicio, tejiendo lentamente con su sobrado  talento, un cúmulo de eventos culturales, religiosos y sociales que no se deben perder en el tiempo.

Uno de los cometidos de la microhistoria, refiere el mejicano Luis González, es indagar los avatares de un terruño desde su fundación hasta el presente; también la microhistoria se ocupa de tomar muy en serio la actividad de sus personajes y de su ámbito geográfico  en los distintos tiempos, vale decir,  interesándose por el hombre  en toda su redondez y por la cultura en todas sus facetas.

Ignacio Cegarra, fue un enamorado de Trujillo y de su Calle Arriba. En su pequeño taller de  su residencia de la calle Bolívar (me gusta llamarla calle y no avenida) , este caballero de la tradición trujillana hilvanaba la alegría para los parroquianos y citadinos, ya elaborando los coloridos globos de papel para las fiestas patronales de  la Chiquinquirá y de la Virgen del Carmen, ya organizando las actividades para los días santos, como el arreglo del Santo Sepulcro y las respectivas guardias que realizaban  honorables caballeros frente al sarcófago de cristal con el bendito cuerpo del Divino  Maestro , ya encargando las piñatas de barro para alegrar a la chiquillería en época navideña, de carnaval  y de festividades locales.

Y es que Ignacio Cegarra, polifacético ciudadano –fue hasta boxeador-, siempre estuvo presto a fortalecer la vida cultural de la Calle Arriba, haciendo siempre gala de su trujillanidad y de su trujillanía, es decir de su calidad de trujillano y de su vocación de trujillano; trujillanidad y trujillanía, términos tan hermanados que nos ufanan de nuestro origen y de nuestra estirpe  a la que Cegarra sirvió con pasión.

¡Viva la Chiquinquirá!, parece que lo escuchamos decir nuevamente en el atrio de la iglesia agitando su sombrero, en espera de la sociedad de la Virgen, compuesta por damas ataviadas de blanco impecable con velos de tul y el maravilloso estandarte que ha de recorrer la nave central del templo chiquinquireño, bajo las acordes del grupo musical que entre el estruendo de la pólvora y el olor a incienso evocan  en mí, aquellos maravillosos tiempos en la comarca amada.

Deseo evocar también a don Ignacio cada Domingo de Resurrección, con la elaboración del testamento en la tradicional quema de Judas. Un testamento cargado de jocosidad, en el marco de gran respeto, donde se aludía  a  vecinos de calle arriba y sus zonas aledañas. Luego de la quema del traidor, la fiesta con piñatas de barro, música y pólvora…

¡Viva la Calle Arriba! Vociferaba con ímpetu, como inyectando más audacia y vigor  a la comunidad en cuanto a la defensa y el amor por su lar. Pertinente acotar que don Ignacio Cegarra, “El Patriarca de la Calle Arriba”, no solo transfirió a Trujillo una excelente familia, sino un copioso acervo anecdótico y fotográfico  que con celo conservan sus hijos.

Una verdadera bendición, hombres como Ignacio Cegarra y tantos otros que han forjado la trujillanidad,  y que con su estímulo y participación en la vida de sus pueblos dan renombre a la historia menuda, mostrándonos limpiamente, el privilegio de sentirnos identificados con lo nuestro…

Y por las noches/entre algarabía pueril/ voló el globo de colores para perderse en el firmamento/ esas noches de alegría/ que nos brindó Ignacio Cegarra/ el hacedor de identidad… (JBC)

San Felipe 18-09-2021

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