Bajada de La Chinita tuvo ausencia de la feligresía

Redacción por 
 el 
Dom, 01 Nov | 2020
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Fotografías por 
Cortesia

Una vez más el pueblo zuliano entonó el “Gloria a ti, casta señora”, pero esta vez desde sus hogares, mirando a través de las redes sociales, un evento inédito y único en los 311 años del milagro de la tablita.

Por primera vez, en los 208 años que tienen las fiestas patronales de Nuestra Señora del Rosario del ChiquinquiráLa Chinita bajó de su altar sin la presencia de su pueblo “que canta, sufre, ama y ora”.

La petición más apasionada hacia la Chiquinquirá fue por el personal de salud, que día a día “cuidan a sus hermanos” y por todos los enfermos que están padeciendo por la Covid-19. “Ella es la campeona de la salud”, exclamaron al referirse a la virgen.

Los Chiquinquireños ofrecieron la tradicional serenata a La Chinita, con las mejores gaitas en honor a la patrona. Pero ni las más fervientes canciones ni el repique de las campanas pudieron sustituir la algarabía del pueblo al recibir a su virgen morena.

Imágenes del doctor José Gregorio Hernández acompañaron a La Chinita durante su descenso del camarín donde permanece durante todo el año.

Hubo lágrimas. Cada devotó lloró de emoción en el lugar del mundo donde presenció el maravilloso momento cuando la Virgen baja a encontrarse con su pueblo zuliano.

Luego del descenso, la tablita fue recibida por los Servidores de María, la sacaron de su trono, se ubicó sobre el altar y estallaron los fuegos artificiales multicolores sobre la casa de la patrona.

Nedward Andrade, párroco de la Basílica puso fin a la eucaristía con la frase “podéis ir en paz” y los hombros de los Servidores de María extrañaron sacarla en procesión.

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