Historia viva/ Sucumbió el “indestructible” trasatlántico

A 107 años del hundimiento del Titanic

Redacción por 
Gabriel Montenegro.
 el 
Lun, 15 Abr | 2019
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Mucha expectativa, curiosidad  y marcada pasión ha causado con el paso del tiempo la terrible tragedia ocurrida con el entonces moderno trasatlántico inglés “Titanic, el cual se hundió cerca de las costas de Terranova  entre la noche del 14 y madrugada del 14 de Abril de 1912. Hace hoy 107 años.

En todas partes del mundo se recuerda con tristeza y nostalgia ese funesto acontecimiento y Venezuela no ha sido la excepción.

La historia cuenta que: “Aunque en los astilleros Harland and Wolf (sede de su construcción)  trabajaban 14.000 operarios, fueron cerca de 3.000 hombres los que, durante 27 meses, laboraron intensamente para terminar la construcción del Titanic.

Para  levantar el gran transatlántico se necesitaron 27.000 toneladas del mejor acero de la época.El casco del Titanic estaba compuesto por chapas de acero, de 2 ,5 cms de grosor, que se unían con más de 3 millones de remaches.

Su capitán, Edward Smith tenía más de 40 años de experiencia y 29 viajando en la misma ruta del Atlántico Norte, de allí la confianza en su vasta experiencia.

Sigue la narración contando que “cuando zarpó el 10 de abril de 1912, el Titanic era el buque más grande del mundo. Con 880 pies de largo y 175 pies de altura, se necesitó un equipo de 20 caballos para arrastrar el enorme ancla del Titanic, y el barco estuvo en construcción durante tres años.

Del lujo a la tragedia

El 10 de abril de 1912 el Titanic iniciaba su viaje inaugural y partía desde Southampton (Inglaterra) su primera ruta corta,  rumbo a Nueva York. El buque zarpó con casi una hora de retraso ya que al salir estuvo a punto de chocar con otro barco que estaba amarrado en el puerto.

El Titanic zarpó con alrededor de 2.224 personas abordo, entre pasajeros y tripulantes.La mayoría de los que portaban el billete (boleto de viaje)  eran hombres y mujeres que viajan para buscarse un futuro mejor en Estados Unidos.Aunque, el lujo que se anunciaba sobre el interior del Titanic atrajo a muchos ricos y famosos.

Todos los camarotes de primera clase eran espaciosos, confortables y refinados, con paredes paneladas con ricos tapices y entelados y profusión de molduras, una tendencia decorativa inspirada en la ornamentación del Palacio de Versalles, que era una constante en la mayoría de las estancias del buque. Un elegante mobiliario en estilo Luis XV completaba el conjunto.

Muchos curiosos también se acercaron a ver el gran transatlántico, y se agolparon en los muelles para despedirse del barco y de sus pasajeros.

El choque con el iceberg

Cuatro días después del inicio, y a pesar de alterar el rumbo para pasar más al sur del área de los grandes icebergs en aguas cercanas a Canadá, el capitán no pudo evitar la colisión contra uno de regular tamaño que flotaba a mar abierto junto a otros grandes trozos de hielo.

Aunque el choque fue de lado (derecho)  el duro témpano rasgó gran parte del casco de acero del trasatlántico, lo que hizo que la estructura colapsara y el agua penetrara pronto a todos los departamentos y sala de máquinas. Muchos creyeron que era cosa pasajera, pero a los pocos minutos llegó el caos y comenzó la ahora sí “titánica” lucha por la sobrevivencia.

De los 2.223  pasajeros solo 711 pudieron salvar la vida en los botes y la gran mayoría, más de 1500, se hundió con la nave, de la cual se asegura había más pasajeros no referidos en las listas. Incluso se dice que hubo 706 sobrevivientes, además de que era una noche clara y fresca en la cual, de haber botes suficientes nadie hubiese fallecido. 

Una creencia ficticia

A pesar de cumplir con la legislación de la época, el buque solo llevaba botes salvavidas para aproximadamente la mitad de los viajeros.

La compañía estaba tan segura de que el barco no se podía hundir que solo había 20 botes salvavidas. Los botes luego fueron necesarios, pero lamentablemente no suficientes...

Quienes no alcanzaron a subir a los botes salvavidas (gran parte de la tripulación y los pasajeros de tercera clase) tenían chalecos salvavidas, que de nada les sirvieron en las heladas aguas del atlántico norte.

Incluso algunos que sí lograron subir a los botes salvavidas murieron congelados en la intemperie, ya que los botes fueron rescatados a las 03:30 horas de la madrugada por el transatlántico Carpathia.

Como cosa curiosa, tenemos que al contrario de muchos que no lograron salvarse, Bruce Ismay, director gerente de la compañía naviera White Star Line, sobrevivió a la tragedia aunque, por ocupar el puesto de una mujer en un bote salvavidas, fue rechazado posteriormente por la sociedad británica y murió en la soledad de su mansión irlandesa en 1937.

Inmediatamente después de la tragedia se escribieron crónicas, se hicieron averiguaciones, nacieron suposiciones de cómo había transcurrido la fatídica jornada.

Durante muchos años historiadores, buscadores de tesoros, oceanógrafos y empresarios habían  buscado los restos del naufragio. Y no fue sino hasta  1985 cuando se localizó el Titanic en el fondo del mar, a 4 kilómetros de profundidad y a unos 800 kilómetros de la costa de Canadá.

Entonces se inició la tarea de recuperar los restos del Titanic para saber más sobre su historia y para preservar su memoria, la cual se mantiene inalterable como la peor tragedia de navegación marítima jamás ocurrida.

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