La cantante Britney Spears, quien solía aplicarse inyecciones para mejorar la apariencia y relajar los músculos que causan las arrugas, anunció a través de las redes sociales que renuncia a volver a inyectarse toxina botulínica, más conocida como bótox.

En un video que publicó en su cuenta de Instagram, la estadounidense de 41 años contó el mencionado medicamento le causó mucho daño, además de la hinchazón que le dejaba en la frente.

“Me puse bótox y no estaba muy contenta con eso porque me hinchó la frente e hizo que la pesadez de mis párpados se cayera, literalmente parecía que alguien me golpeó y pagar tanto dinero para parecer que alguien te golpeó durante las primeras dos semanas… ¿Cuál es el punto?”, expresó.

Asimismo, Britney Spears reveló que encontró un tratamiento alternativo contra el envejecimiento, el cual es muy agradable y definió que se trata de una masilla que se pega en el rostro, sin necesidad de utilizar agujas.

“Simplemente levanta mi frente sin todas esas agujas y el costo. Tal vez, por casualidad, están usando demasiado bótox y haciendo que tus ojos se caigan y parezca que alguien te golpeó. ¿Pagar cuatro mil dólares? No tiene ningún sentido en absoluto”, destacó.

Por otra parte, durante la grabación, la llamada Princesa del Pop también comentó que tiempo atrás se operó los labios y que prefiere a los médicos de Nueva York que a los que trabajan en Los Ángeles, California.

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