Barcelona y el Nápoles empataron (1-1) este miércoles en la ida de octavos de final de Liga de Campeones y dejaron todo abierto para la vuelta. En un encuentro en el Diego Armando Maradona del sur de Italia el combinado catalán fue el que intentó imponer condiciones. 

La mayor parte del peligro lo generaba con las intervenciones de Lamine Yamal por el sector derecho de la ofensiva. La visión de Ilkay Gündogan y la presencia de Robert Lewandowski eran otros argumentos que preocupaban a Alex Meret.

El elenco de Xavi tuvo el dominio, pero careció de profundidad para lastimar a una línea defensiva que se mostraba sólida e impenetrable. Una propuesta mezquina planteada por Francesco Calzona, a pesar de contar con figuras de la talla de Victor Osimhen o Khvicha Kvaratskhelia. Más allá de las intenciones de cada uno, los protagonistas se fueron al descanso con el marcador en blanco, reseñó Infobae.

El gol de Lewandoski, que materializó la superioridad del equipo español en el minuto 60, no fue suficiente para vencer a un Nápoles que solo necesitó una ocasión para empatar por medio del nigeriano Victor Osimhen, un destello facilitado por un error en la anticipación de Íñigo Martínez en el minuto 75.

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